......reflexiones y desvaríos de un desarrollador de software..........

07 noviembre 2006

Madrid, Madrid, Madriiiiiiiiiid (Segunda parte)

Continúa desde el post anterior....

Comienza a anochecer, y los gatos ya empiezan a volverse pardos (justo después de mear en las botellas de las discotecas). Volvemos al que ya es nuestro piso, y allí nos esperaban todos, dispuestos a armar guerra.
Al principio, aún te quedan restos de resaca, y es difícil volver a estar a punto. Lo mejor en esta situación es meterse una cerveza entre pecho y espalda. Un clavo con otro clavo se quita. Es casi milagroso, como la resurrección de Cristo. Y vuelta a empezar.
Una noche más tranquila esta, sin tantos excesos como la anterior, más turística. Esa noche queríamos conocer alguna discoteca grande, de esas en las que salen famosos grabados con cámaras ocultas mientras hacen cualquier cosa que no deberían estar haciendo, como por ejemplo el simple hecho de estar allí. Elegimos la discoteca “Capital”, no por nada en especial, pero nos quedaba más o menos cerca del Hostal. La entrada costaba 18€ con una consumición (de pis presumiblemente). Eso sí, para entrar tienes que caerle en gracia al típico portero toca-pelotas, y para esto son indispensables unos zapatos y una camisa, además de poner cara de capullo intentando aparentar ser un tipo molón que se merece estar ahí dentro. Tras todo este teatro absurdo, tal vez le des pena y te deje entrar. Y así es, lo tomas o lo dejas, se que es un abuso, que es denigrante, que va en contra de muchas de mis convicciones y de mi forma de ser, pero aquella noche quería entrar allí dentro, vivirlo. Una vez dentro la primera impresión es de gigantismo, como todo en Madrid. En las discotecas de Bilbao si hay guardarropa, es pequeño y con un dependiente, en Madrid hay dos y con dos dependientes. En Bilbao la música esta alta, en Madrid te da masajes cardíacos. En Bilbao las copas cuestan 6 euros, en Madrid 12. En Bilbao como mucho tienen 2 pisos y la misma música en los dos, en Madrid el caso que nos ocupa se compone de 7 pisos, nada menos.
En aquel antiguo Hotel reconvertido en Antro Pro Perversiones es fácil perderse, lo digo por experiencia, aunque en el estado que me encontraba aquella noche podría haberme perdido en el taxi de vuelta a casa. Los tres primeros pisos tienen la misma música, y a partir de ahí va cambiando a medida que vas subiendo plantas, hasta llegar a la última, que es una terraza al aire libre.
Un ambiente muy bueno, un poco elitista (pijo de cojones) para mi gusto, pero bastante bueno. La gente bailaba tranquilamente sin meterse con nadie, ni una mala mirada, ni un mal gesto, ni empujones ni nada parecido. La impresión que me queda es bastante buena, siempre pensando que mi hábitat natural no se correspondía demasiado con aquel lugar, pero siempre está bien cambiar y conocer sitios y ambientes diferentes.

Llegaron las 06.30 de la mañana y ya nos habían echado de aquel lugar, así que pusimos rumbo a casa, y de camino nos pasó una de las anécdotas más surrealistas de todo el viaje, y tal vez de toda mi vida.
No quiero dar muchos detalles de aquello, solo algunos datos, y vosotros atáis cabos. Mi primo y yo, delante de un quiosco de prensa y revistas, un quiosquero cincuentón, el ultimo numero de la revista FHM y en su portada la típica rubia de rigor, un silencio incómodo, unos ojos que parecen salirse de sus orbitas, una baba del tamaño de una estalactita, un chaleco de lana granate, una mancha, mi primo y yo estupefactos.
Si alguno quiere mas detalles que me lo pida por email o en los comentarios, pero os advierto que es muy fácil, pensad mal y acertaréis.

El día siguiente fue bastante parecido al anterior, pero un poco más triste al ver que el viaje apuntaba hacia su fin. Continuando con nuestro afán autodestructivo, comimos otra comida rica en calorías que se esta poniendo muy de moda, un Kebab, “el mejor Kebab de Madrid” se atrevió a afirmar el Fichaje. Y vuelta a la calle. Después de comernos tan sabroso bocado, subimos en taxi hasta la zona del Parque del Retiro, y nos lo cruzamos entero, llegando hasta el museo del Prado. Después entramos a ver el jardín botánico, que aunque no estaba especialmente bonito en esta época del año, la visita nos sirvió para darnos cuenta de lo ajetreada y “ruidosa” que es la vida en la gran ciudad. Aquello era un pequeño remanso de paz en medio de la selva de asfalto. Apenas se escuchaban los coches, atascos, escavadoras…Tanto es así, que pudimos ver a mucha gente relajándose, leyendo, paseando, o incluso durmiendo. Y la verdad es que nosotros también agradecimos aquel momento de calma, como cuando después de haber estado escuchando largo rato un ruido leve y continuo, pero del cual solo nos damos cuenta cuando este para, y pensamos para nosotros mismos “bufff, que alivio”.
Seguimos con nuestra ruta y aprovechamos para tomar unas cañas por la zona de Atocha, y también comer unas tapitas. Después pusimos rumbo al Hostal, para volver a reunirnos con nuestro coleguilla y empezar a darnos cuenta de que nos teníamos que ir marchando. El viaje prácticamente había terminado, al día siguiente debíamos trabajar y continuar con la que entonces nos pareció una mísera vida.

Pero no, aún quedaban emociones, y además fuertes. Una vez en el aeropuerto, después de hacer una mini competición basada en quien tenía la maleta mas pesada, y demás tonterías varias en la cola de facturación, nos encontramos a un tipo en el mostrador, al que bautizamos como “Velcros” (debido a lo grueso de sus patillas). Velcros nos soltó dos bonitas perlas, la primera…

-“No puedo poneros juntos porque no hay sitio. Os pondré en filas diferentes”
-“No problemo Velcros, somos gente sociable”

La segunda….

-“Y el avión sale con media hora de retraso”
-“Va, ¿que es media hora?.
-“Que tengan un buen vuelo”
-“ Bye Vel. Saluda al señor Wilkinson”

A las 22:30h aún estábamos en el avión, cagándonos en Velcros por dos motivos como perlas. El primero, el avión, de momento, ya salía con una hora de retraso. Y segundo, justo detrás nuestro había como 5 asientos libres todos juntos.
El capitán nos habla por megafonía, y por si la gente abordo aun no estaba lo suficientemente mosqueada, nos suelta…
-“Señores pasajeros, primero quisiera pedir disculpas en nombre de KKAir por el retraso en la salida del vuelvo, el cual ha sido debido a que parte de la tripulación no ha podido llegar a tiempo”
- “Pues de puta madre”- se oyó en el avión, proveniente de una personilla triste, cansada y amargada……o sea yo. Pero el capitán seguía sodomizándonos con sus comentarios.
-“Además, lamento informarles de que parece que hay una niebla muy densa en el aeropuerto de Bilbao, y no se puede aterrizar. Vamos a salir de Madrid y confiamos en que cuando lleguemos la situación haya mejorado. De lo contrario deberemos volver a Madrid. Que tengan un buen viaje”
Que tengan un buen viaje….si claro, no lo dude usted. Supongo que toda esa mierda la soltarán por protocolo, y de tanto decirla se le habrá quedado atascada en algún retículo neuronal del cerebro de tal forma que después de cada frase, lo suelte inconscientemente… “Juan, siento mucho lo de tu cáncer. Que tengas un buen viaje”, “Cariño, he encontrado mi viagra. Que tengas un buen viaje.”.
Llegando a Loiu, el panorama pintaba muy feo. No se veía el suelo, solo algunos picos. El avión sigue bajando, y continuamos sin ver nada por las ventanillas, el nerviosismo se palpa en el ambiente, mientras el avión sigue bajando y bajando, cuando de repente los motores comienza a sonar y funcionar a máxima potencia, se sigue sin ver nada, el morro del avión hace el amago de querer ir hacia arriba pero el Airbus es demasiado pesado para responder tan rápidamente, ahora solo se ve el blanco de la niebla mas densa que nunca he podido ver, pasan los dos segundos mas lentos de mi vida y por fin el avión retoma el vuelo ascendiendo hasta fuera de la bruma que nos impidió aterrizar. Primer intento de aterrizaje fallido.
En el avión todo eran caras largas. Unos por miedo, otros por pensar que volvíamos a Madrid, y otros como yo, una mezcla de ambos. Me consolaba mirar a las azafatas, las cuales no aparentaban tener miedo, y en mi opinión mientras estas no noten nada extraño puedes estar tranquilo, si las ves nerviosas o asustadas, prepárate a morir. De momento, las vi tranquilas, así que yo solo me centré en poder aterrizar e irme a la cama para poder madrugar al día siguiente.
Dimos una vuelta entera y comenzamos a bajar de nuevo. Otra vez lo mismo. La misma niebla, el mismo aeropuerto, segundo intento. Esta vez el avión tocó tierra a las 23:50h, unos 5 segundos antes de que pudiéramos ver la pista por la ventanilla. El aterrizaje fue muy violento, pero el piloto consiguió controlarlo y parar aquel maldito tren de la bruja con alas. Poco me faltó para besar el suelo al mas puro estilo papal.
En el aeropuerto me esperaba mi novia. Me dijo que fuimos solo tres los vuelos que habíamos podido aterrizar de todos los que llegaban esa misma noche a Loiu, el resto fue redireccionado a Vitoria, para después montar a los pasajeros en un autobús hasta Loiu… me sentí doblemente aliviado al pensar de la que nos libramos. Parece que al piloto después de todo, la verborrea protocolista no le había afectado en cuanto a pilotaje se refiere. O eso, o era de Bilbao y “tiró” el avión contra la pista encomendándose a la Virgen Begoña….¡con un par! Hogar, dulce hogar.



Salu2.Tr0Y

4 Comentarios:

Blogger BoraBora dice...

http://provincianas.blogspot.com/

13 noviembre, 2006 02:10

 
Anonymous Anónimo dice...

Espero que con estos comentarios la faena la volvamos a realizar en un corto plazo de tiempo y traer nuevas anecdotas. Tb he obsevado la falta de pequeños detalles.

16 noviembre, 2006 12:59

 
Anonymous LUJO dice...

Por si no te as dado cuenta soy LUJO

16 noviembre, 2006 13:01

 
Blogger Tr0Y dice...

LUJO! Me alegra mucho verte por aqui, y que además te hayas animado a escribir un comentario.

Salu2.Tr0Y

16 noviembre, 2006 13:31

 

Publicar un comentario

<< Home